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Empresa Instaladora
Calefacción  Gas  Climatización
CALDERAS DE CONDENSACIÓN Las calderas de Condensación se basan en la tecnología de la condensación para  obtener los máximos rendimientos que puede ofrecer una caldera.   Los productos de la combustión de una caldera convencional contienen gran cantidad  de vapor de agua. La tecnología de la condensación que incorpora este tipo de  aparatos permite pasar este vapor a estado líquido. Esta transformación permite  recuperar el denominado calor latente. Esta energía, que en una caldera convencional  no puede aprovecharse, permite aumentar el rendimiento de la caldera hasta valores  muy superiores a los de una de no condensación. Tanto es así que, una caldera  convencional tiene un rendimiento de entre el 90 y 93,2 %, cuando una de  condensación alcanza el 109,8 %. Según el RD 275/1995, estos elevados  rendimientos implican que las calderas de condensación tienen 4 estrellas (****) de  rendimiento, que es el máximo posible.   El rendimiento superior al 100% tiene su explicación en que, antes de la llegada de la  tecnología de la condensación, el límite de aprovechamiento energético lo marcaba el  poder calorífico inferior (PCI). Con la condensación se puede ir más allá y la nueva  frontera queda en el poder calorífico superior (PCS) que para el gas natural es un 111% del PCI.   La mayor eficiencia energética se traduce en un ahorro en el consumo de gas que puede alcanzar hasta el 35%.   Todo esto es posible gracias al peculiar diseño de la caldera. Su intercambiador está sobredimensionado para que,  cuando el agua del circuito primario circule por él, enfríe los productos de la combustión. La temperatura crítica  que marca el paso del vapor al líquido condensado es el punto de rocío. Esta temperatura no es fija y varía para  cada combustible y en función de la composición de estos productos. Para el gas natural con una combustión  estequiométrica es de 53°C. Este punto de rocío implica que si queremos estar en condiciones de condensación se requiere una temperatura  de retorno del circuito inferior a ésta. Éste será uno de los condicionantes para poder asegurar el máximo  rendimiento del equipo durante su funcionamiento y que deberá ser tenido en cuenta en el momento diseñar la  instalación donde se instalará la caldera.   El condensado que se produce en el interior de la caldera durante su funcionamiento debe ser recogido y  conducido a un desagüe. Este líquido tiene un carácter ácido y, por lo tanto, puede corroer fácilmente los metales  con los que está en contacto. El interior de la caldera ya incorpora materiales resistentes a la acción agresiva de  los condensados como el acero inoxidable o plásticos técnicos. El desagüe y otros conductos para su evacuación  también deben ser adecuados.   Además de la eficiencia energética, otra de sus características principales es, gracias a su quemador de premezcla  gas / aire, su bajo nivel de producción de contaminantes. Si se comparan con una caldera convencional, producen  un 96% menos de monóxido de carbono, un 21% menos de dióxido de carbono y hasta un 94% menos de óxidos  nitrosos, obteniendo la Clase 5 de NOX.  
Calderas, ¿condensación o bajo NOx?
CALDERAS DE BAJO NOX   El NOX que se produce en la combustión es el predominante en la atmósfera. Se  produce principalmente en la zona de alta temperatura de la llama por una reacción  química de oxidación del nitrógeno en el aire de la combustión y en el combustible  gaseoso. Para reducir la formación de NOX debe reducirse la temperatura de  combustión. Las calderas de bajo NOX son similares a las convencionales y no requieren de ningún  requisito específico de instalación o de funcionamiento. Básicamente se diferencian  por disponer de un quemador especial que reduce la temperatura de la combustión.  En consecuencia, el porcentaje de óxidos nitrosos también disminuye hasta valores  muy reducidos y que permiten obtener la Clase 5 de NOX.   En cualquier caso, la reducción de emisiones de NOX tiene que ser compatible con la  eficiencia energética que puede alcanzar las 3 estrellas (***) según el RD 275/1995.  
¿CALDERA DE CONDENSACIÓN O CALDERA DE BAJO NOX? A partir del 1 de marzo del 2008, cuando se instale una nueva caldera en un edificio de viviendas existente y se  requiera hacer la evacuación en la fachada del edificio esta pregunta deberá ser planteada. Para resolverla cabe  valorar las ventajas e inconvenientes presentan los dos tipos de caldera.   Las calderas de condensación son las más eficientes y, por lo tanto, permiten importantes ahorros en el consumo de  gas. La mayor eficiencia puede compensar, con el tiempo, el mayor  desembolso económico que requieren. Las  instalaciones de calefacción están sobredimensionadas para condiciones más adversas de las que se suelen dar y, en  consecuencia, retornos a bajas temperaturas son posibles sin necesidad de modificar la  instalación existente. Esta  condición, que resulta imprescindible para la condensación, puede ser más fácil de alcanzar  si la caldera está equipada con controles de la temperatura de impulsión gestionados en  función de lo que indique una sonda exterior.   Por otro lado, las calderas de condensación tienen el inconveniente de la evacuación de los  condensados. Éstos deben ser permanentemente conducidos a un desagüe adecuado y que resista su carácter ácido. Además, cuando las temperaturas externas son bajas, la  expulsión de los productos de la combustión por el terminal del conducto puede  visualizarse en forma de un penacho de vapor. Aunque, como se ha indicado antes, estas  calderas tienen una combustión más limpia el efecto visual puede resultar conflictivo con  algún vecino. También debe tenerse en cuenta que estas calderas requieren de conductos  de evacuación específicos que sean compatibles con la agresividad de los condensados que  en ellos se generan.   Las calderas de bajo NOX no requieren de ningún requisito especial para su instalación  diferente del de una caldera convencional, siendo su precio parecido al de éstas. Aunque  su rendimiento no es tan elevado como el de una de condensación, los últimos diseños  permiten disponer de aparatos con 3 estrellas (***) de rendimiento, que es muy superior  al de la vieja caldera sustituida. 
Actualizado a 12/12/2017
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Calderas, ¿condensación o bajo NOx?
CALDERAS DE CONDENSACIÓN   Las calderas de Condensación se basan en la  tecnología de la condensación para obtener los máximos rendimientos que puede ofrecer una  caldera. Los productos de la combustión de una caldera  convencional contienen gran cantidad de vapor de  agua. La tecnología de la condensación que  incorpora este tipo de aparatos permite pasar este  vapor a estado líquido. Esta transformación permite  recuperar el denominado calor latente. Esta energía, que en una caldera convencional no puede  aprovecharse, permite aumentar el rendimiento de  la caldera hasta valores muy superiores a los de una de no condensación. Tanto es así que, una caldera  convencional tiene un rendimiento de entre el 90 y  93,2 %, cuando una de condensación alcanza el  109,8 %. Según el RD 275/1995, estos elevados  rendimientos implican que las calderas de  condensación tienen 4 estrellas (****) de  rendimiento, que es el máximo posible. El rendimiento superior al 100% tiene su explicación en que, antes de la llegada de la tecnología de la  condensación, el límite de aprovechamiento  energético lo marcaba el poder calorífico inferior  (PCI). Con la condensación se puede ir más allá y la  nueva frontera queda en el poder calorífico superior  (PCS) que para el gas natural es un 111% del PCI. La mayor eficiencia energética se traduce en un  ahorro en el consumo de gas que puede alcanzar  hasta el 35%. Todo esto es posible gracias al peculiar diseño de la caldera. Su intercambiador está sobredimensionado  para que, cuando el agua del circuito primario  circule por él, enfríe los productos de la combustión. La temperatura crítica que marca el paso del vapor  al líquido condensado es el punto de rocío. Esta  temperatura no es fija y varía para cada combustible y en función de la composición de estos productos.  Para el gas natural con una combustión  estequiométrica es de 53°C. Este punto de rocío implica que si queremos estar  en condiciones de condensación se requiere una  temperatura de retorno del circuito inferior a ésta.  Éste será uno de los condicionantes para poder  asegurar el máximo rendimiento del equipo durante  su funcionamiento y que deberá ser tenido en  cuenta en el momento diseñar la instalación donde  se instalará la caldera. El condensado que se produce en el interior de la  caldera durante su funcionamiento debe ser  recogido y conducido a un desagüe. Este líquido  tiene un carácter ácido y, por lo tanto, puede  corroer fácilmente los metales con los que está en  contacto. El interior de la caldera ya incorpora  materiales resistentes a la acción agresiva de los  condensados como el acero inoxidable o plásticos  técnicos. El desagüe y otros conductos para su  evacuación también deben ser adecuados. Además de la eficiencia energética, otra de sus  características principales es, gracias a su quemador de premezcla gas / aire, su bajo nivel de producción de contaminantes. Si se comparan con una caldera  convencional, producen un 96% menos de  monóxido de carbono, un 21% menos de dióxido de carbono y hasta un 94% menos de óxidos nitrosos,  obteniendo la Clase 5 de NOX.
CALDERAS DE BAJO NOX   El NOX que se produce en la combustión es el  predominante en la atmósfera. Se produce  principalmente en la zona de alta temperatura de la  llama por una reacción química de oxidación del  nitrógeno en el aire de la combustión y en el  combustible gaseoso. Para reducir la formación de  NOX debe reducirse la temperatura de combustión. Las calderas de bajo NOX son similares a las  convencionales y no requieren de ningún requisito  específico de instalación o de funcionamiento.  Básicamente se diferencian por disponer de un  quemador especial que reduce la temperatura de la  combustión. En consecuencia, el porcentaje de  óxidos nitrosos también disminuye hasta valores  muy reducidos y que permiten obtener la Clase 5 de  NOX. En cualquier caso, la reducción de emisiones de NOX tiene que ser compatible con la eficiencia energética que puede alcanzar las 3 estrellas (***) según el RD 275/1995.
¿CALDERA DE CONDENSACIÓN O CALDERA DE  BAJO NOX?   A partir del 1 de marzo del 2008, cuando se instale  una nueva caldera en un edificio de viviendas  existente y se requiera hacer la evacuación en la  fachada del edificio esta pregunta deberá ser  planteada. Para resolverla cabe valorar las ventajas  e inconvenientes presentan los dos tipos de caldera. Las calderas de condensación son las más eficientes y, por lo tanto, permiten importantes ahorros en el  consumo de gas. La mayor eficiencia puede  compensar, con el tiempo, el mayor  desembolso  económico que requieren. Las instalaciones de  calefacción están sobredimensionadas para  condiciones más adversas de las que se suelen dar  y, en consecuencia, retornos a bajas temperaturas  son posibles sin necesidad de modificar la   instalación existente. Esta condición, que resulta  imprescindible para la condensación, puede ser más fácil de alcanzar si la caldera está equipada con  controles de la temperatura de impulsión  gestionados en función de lo que indique una sonda  exterior. Por otro lado, las calderas de condensación tienen el inconveniente de la evacuación de los condensados. Éstos deben ser permanentemente conducidos a un  desagüe adecuado y que resista su carácter ácido.  Además, cuando las temperaturas externas son  bajas, la expulsión de los productos de la  combustión por el terminal del conducto puede  visualizarse en forma de un penacho de vapor.  Aunque, como se ha indicado antes, estas calderas  tienen una combustión más limpia el efecto visual  puede resultar conflictivo con algún vecino. También debe tenerse en cuenta que estas calderas  requieren de conductos de evacuación específicos  que sean compatibles con la agresividad de los  condensados que en ellos se generan. Las calderas de bajo NOX no requieren de ningún  requisito especial para su instalación diferente del  de una caldera convencional, siendo su precio  parecido al de éstas. Aunque su rendimiento no es  tan elevado como el de una de condensación, los  últimos diseños permiten disponer de aparatos con  3 estrellas (***) de rendimiento, que es muy  superior al de la vieja caldera sustituida.
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Actualizado a 12/12/2017